Buenos Aires tiene eso tan único que la hace ser esa ciudad que tantos queremos y que muchos disfrutamos, no son sólo aquellos espacios culturales, su arquitectura europea, o su sistema de transporte tan evidente para todos, sino aquellos espacios verdes que se esconden como pequeños lunares en diferentes puntos de la ciudad, lo que me hace reconocerla como una ciudad de sorpresas pensada para ser vivida y disfrutada por sus habitantes.

Si bien esto prodría ser el recuento de cada uno de los lugares verdes que encontramos en la ciudad, esto es más el intento de llevarlos por un camino curveado, con inumerables cantares de aves, colores radiantes y por sobre todo paz y tranquilidad.

Es curioso pensar que una ciudad capital pueda tener espacios de esta magnitud, pero es acá en Buenos Aires, frente al Río de la Plata y en una de las islas del Partido de Tigre que he encontrado estos parajes hermosos dignos de comentar.

Comenzaremos por el Partido del Tigre, ubicado en una de las islas del Delta del Paraná. El delta es una vertiente de un río mayor, en este caso del Rio Paraná que nace en la Provincia de Entre Ríos. Este lugar al que muchos van a visitar por su belleza y sus artesanías, aloja parajes en pequeñas islas sobre el río, que apenas cuentan con los requisitos mínimos de comodidad a los que estamos acostumbrados aquellos que vivimos en las ciudades. Agua para beber, baños, luz y gas para cocinar, no hay internet, no hay señal de celular y cuando hace mucho calor el suministro de luz se corta. Se pueden encontrar pequeñas tiendas de comida y hay una sala de emergencias de primeros auxilios. Llegan lanchas de todo tipo, entre las que se pueden divisar la del mercado, la del transporte de pasajeros y la de los habitantes del sector.

Parado en el muelle lo que se puede divisar es la isla del frente, el río que viene y va, y a los costados el verde de la vegetación. En las noches las estrellas titilan claramente y los animales salen libremente a pasear y en las mañanas el cantar de las aves no se hace esperar.

     

Ubicada en la zona de Puerto Madero, se encuentra la Costanera Sur o Reserva Ecológica, este lugar también Frente al Río de la Plata, es “producto del hombre” si bien es una formación natural, se creó luego de que el relleno con material que se instaló para los negocios inmobiliarios que se querían construir allí, no diera los resultados esperados y por ende quedó abandonado en la decada de los 70, luego de esto se empezó a generar de manera expontánea el resurgimiento del ecosistema típico de la zona y hoy se puede disfrutar de un espacio dentro de la ciudad que alberga aves, mamíferos, bosques de sauses, pastiazales, lagunas, entre otros.

La Reserva Ecológica recibe a cientos de personas diariamentes, algunos van a descansar, otros a caminar o hacer deporte. Es tan acogedor este lugar que sentarse frente al rio o debajo de un árbol para recibir sombra es igual de magnífico y tranquilizador, no importa entonces el que se vean a lo lejos los gigantes edificios, porque al tan solo girar se puede divisar el enorme Rio de la Plata o al cerrar los ojos se puede escuchar el canto de las aves y sentir la brisa del río que corre por el campo.

Es entonces Buenos Aires una ciudad que permite alejarse del bullicio y el escandalo propio de la urbe, con espacios que permiten el contacto con la naturaleza de la manera más simple y concreta, auyentando de si la realidad de la ciudad.

Pero como nada es perfecto es importante mencionar que el agua se encuentra en grave estado de contaminación. El Río de la Plata y en general el Delta, recibe millones de descargas de fluidos contaminados. Por su parte Puerto Madero, con sus grandes construcciones y elevada población, envían al río sus residuos cloacales generando allí gran contaminación y erradicando la posibilidad de beber de esta agua o simplemente nadar.