El pasado domingo, falleció el último ejemplar de la tortuga gigante de Pinta, (Chelonoidis abigdoni), en el Parque Nacional Galápagos en Ecuador. El tortugo, falleció de un paro cardíaco y será embalsamado y exhibido para que pueda ser “conocido” por futuras generaciones, según comunicado emitido por la Dirección del Parque Nacional Galápagos (DPNG).

El Solitario George, como se le conocía; habitaba en el Centro de Crianza de la  DPNG desde hace 39 años, cuando se le trasladó desde la Isla Pinta, la novena más grande del archipiélago y en donde además se pueden encontrar diferentes especies de aves y mamíferos y donde fuera habitad de una gran cantidad de tortugas, entre ellas, el Solitario George.

Apodado así por ser el último de su especie, el tortugo no logró conseguir compañía con quien aparearse, por más de que los científicos del Parque intentaron en constantes oportunidades emparejarlo con compañeras con las cuales tenía razgos genéticos parecidos. Dos hembras de la especie (Chelonoides becky) procedentes de la isla Isabela, con las que convivió durante 15 años y dos más de la Isla Española con las que compartió sus últimos dos años de vida, uniones de las cuales tan solo resultaron algunos huevos infértiles.

El Solitario George (de 120 años aproximadamente), nos demuestra que especies de fauna y flora están desapareciendo de la faz de la tierra, desapariciones de las que muchas veces, somos nosotros los responsables. Hoy una vez más, somos testigos de la extinción, de una especie animal.